¿Has escuchado de la ‘moda eco’?

Fieltro hidrofogado, tecnología bambú, tintes a base de agua… hace unos años, la utilización de determinados materiales o técnicas en el mundo de la moda podían sonar a ciencia ficción. Hoy en día, la conciencia ecológica está tan interiorizada que el número de empresas que basan su estructura en un movimiento sostenible no deja de crecer. El objetivo es común: preservar el medio ambiente y concienciar a las personas de tratar de tener un mundo más justo.

Pero, ¿qué significa que algo sea ‘eco-friendly’? Su definición no es otra que la de un producto que ha sido confeccionado sin componentes alérgenos como el cromo u otros metales pesados, ni tratamientos químicos. Esto, además de ser no resultar perjudicial para la naturaleza es beneficioso para nuestra salud, ya que está especialmente recomendado para pieles sensibles, con alergias o irritaciones dermatológicas. Basta con descifrar las etiquetas de las prendas para tomar conciencia de la necesidad de unir creatividad y ecología.

Con la fiebre ‘fitness’ y ‘foodie’ que abogan por una vida más saludable, el crecimiento de esta tendencia en nuestro país no ha pasado desapercibido, pero asociar estos conceptos a la moda es todavía una tarea pendiente. A pesar de ello, muchos son los que se han lanzado en busca del cambio de mentalidad. Como Juliana Soto, fundadora de Xianna, una firma de bolsos producidos con telas orgánicas y corcho natural: “Hace unos años decidí empezar esta andadura y durante este tiempo he conocido a varias personas que me han hecho ver las cosas de otro color, entendiendo que otra manera de producir y consumir es posible”, cuenta en su página web.

Del mismo modo que Juliana, otros emprendedores decidieron un día poner su granito de arena para preservar el medio ambiente. Es el caso de EcoAlf y El Naturalista, dos de las empresas más conocidas de nuestro país gracias a su conciencia ecológica. La primera, como resumió Raquel Sánchez Silva en su blog hace unos meses, nació en 2009 con la idea de crear una compañía de moda realmente sostenible. Un concepto surgido de la frustración de Javier Goyeneche por el uso excesivo de los recursos naturales del mundo y la cantidad de residuos producidos, que encontró en el reciclaje su razón de ser. ​La segunda, una marca de calzado creada en 2001 en La Rioja que transmite con éxito su filosofía de vida por sus más de 200 tiendas repartidas por todo el mundo.

​También Skunkfunk comenzó en Euskadi con una simple línea de camisetas a en 1990 con el sistema de certificación GOTS, principal estándar mundial de criterios ambientales en toda la cadena de suministro con materia orgánica que exige además el cumplimiento de ciertos criterios sociales.

Las que todavía se muestran reticentes en entrar en la rueda de creatividad y responsabilidad social son las grandes compañías. ​Tan solo H&M con su línea Conscious dice comprometerse con ser “éticos y ecointeligentes, reutilizar, reciclar, hacer un uso responsable de los recursos naturales y fortalecer a las comunidades”; y C&A asegura en su informe de sostenibilidad de 2014 que están trabajando en grandes coaliciones para acelerar el cambio en la mejora de las condiciones de vida y seguridad de los trabajadores, la seguridad de los productos químicos y el uso de materiales más sostenibles.

Barreras que parecen estar empezando a romperse para dejar que la “fiebre verde” se instale también en la industria fashion.

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